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Sembrando Conciencia Digital Educación Crítica: y Bienestar en la Era de los Algoritmos

09.01.2026 | Autoras: Anita Arias, Betty (Hung-Chun) Liu y Mariana Rozo Paz

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Imagen de Anita, Betty y Mariana autoras del blog de Jaaklac “Sembrando conciencia para el bienestar en la era de los algoritmos”

Este blog resume el Podcast «Sembrando conciencia para el bienestar en la era de los algoritmos» (en inglés), co presentado por Betty (Hung-Chun) Liu y Mariana Rozo Paz, de la Comunidad Jaaklac 2025. **Jaaklac investiga y promueve la Educación Digital Crítica (EDC) a través de sus Principios de Colaboración y Convivencia**. En esta ocasión, Mariana y Betty compartieron sus reflexiones sobre la EDC y los temas que les preocupan, como el bienestar digital, la gobernanza de los datos y el diseño engañoso.

¿Cómo se relaciona el EDC con el bienestar de docentes y estudiantes?

La vida contemporánea avanza al ritmo de las notificaciones, las pantallas y los algoritmos que moldean silenciosamente lo que vemos, pensamos y sentimos. En medio de este panorama, la educación se enfrenta a un reto que ya no puede posponerse: comprender cómo la tecnología digital transforma la experiencia humana y cómo apoyar a estudiantes y docentes para que puedan navegar por estos espacios con equilibrio, autonomía y bienestar.

La conversación entre Betty, bióloga, innovadora y educadora taiwanesa afincada en Finlandia, y Mariana, abogada colombiana especializada en gobernanza de datos, abre un terreno fértil para la reflexión sobre esta necesidad urgente. Sus voces, procedentes de diferentes disciplinas y orígenes, coinciden en algo esencial: el EDC no es solo un conjunto de habilidades técnicas, sino un enfoque profundamente humano que busca cultivar la conciencia, el cuidado y la participación ética. Para Mariana, EDC significa dejar de tratar a las personas como consumidores pasivos de tecnología. La propuesta es transformarlos en agentes capaces de comprender cómo funcionan los entornos digitales, a qué intereses sirven y cómo pueden relacionarse con ellos sin perder su autonomía emocional. Esto significa que quienes estudian deben ser capaces de: cuestionar la información que reciben, reconocer los sesgos que pueden surgir en los algoritmos, comprender la lógica que hay detrás del atractivo de estas plataformas y ser capaces de decidir cómo, cuándo y por qué quieren utilizar determinadas tecnologías. Para quienes son docentes, significa disponer de herramientas pedagógicas que les permitan integrar la tecnología digital sin miedo, sin prohibiciones punitivas y sin perder de vista su propio bienestar, porque el equilibrio mental de quienes los acompañan también es una condición pedagógica.

Betty añade que comprender la arquitectura invisible del entorno digital es una parte esencial del bienestar. Las plataformas influyen no solo en la atención, sino también en el consumo, en cómo distribuimos nuestro tiempo y en cómo interpretamos nuestras relaciones. Desde el punto de vista de una educadora, la EDC permite a los profesores participar activamente en el diseño de experiencias de aprendizaje que priorizan la conexión humana sobre la productividad impulsada por las herramientas. Así, la tecnología deja de ser una obligación y se convierte en una herramienta al servicio de la reflexión, la ética y la sostenibilidad emocional para quienes aprenden y enseñan.

¿Cómo influye el diseño de las plataformas y las tecnologías en nuestro bienestar diario?

Las perspectivas de Betty y Mariana se relacionan naturalmente con la salud mental. Si algo caracteriza al ecosistema digital actual, es su capacidad para captar nuestra atención. El desplazamiento infinito, las alertas constantes y los contenidos diseñados para generar reacciones inmediatas crean un entorno en el que incluso a los adultos les resulta difícil desconectarse. Para infancias y adolescencias, cuyos cerebros aún están desarrollando el autocontrol, la regulación emocional y el juicio crítico, el impacto es mayor: la comparación constante, los modelos de éxito hiper estilizados y los sentimientos de insuficiencia pueden minar la autoestima y crear ciclos de ansiedad difíciles de romper. La EDC se convierte así en un acto de protección: no para prohibir la tecnología, sino para revelar cómo funciona y acompañar a los jóvenes y adultos en la construcción de límites saludables, hábitos conscientes y más equilibrados.

Mariana también señala que la tecnología digital no solo afecta a la salud individual, sino también a la salud democrática. Los algoritmos tienden a reforzar las preferencias existentes, creando cámaras de eco que limitan la exposición a ideas diversas. Esto genera entornos en los que aumenta la polarización y se dificultan las conversaciones constructivas. Por lo tanto, promover el CDE significa cultivar la capacidad de entablar un diálogo respetuoso, escuchar diferentes puntos de vista y reconocer que la convivencia democrática también se desarrolla en nuestras pantallas. Si aprendemos a «alimentar» los algoritmos con curiosidad, empatía y diversidad, no solo construiremos mejores usuarios, sino también mejores ciudadanos.

¿Qué trabajo estás realizando para abordar las brechas educativas actuales? ¿Qué se puede hacer dentro de los espacios educativos formales o informales para cerrar estas brechas de conocimiento?

Tanto Betty como Mariana desarrollan proyectos que buscan cerrar la brecha entre lo que promete la tecnología y lo que realmente experimentan las comunidades educativas. A través de la Iniciativa Datasphere, Mariana promueve espacios en los que los jóvenes participan en debates sobre políticas digitales, no como figuras simbólicas, sino como individuos cuyas experiencias contribuyen a la toma de decisiones reales. A través de su iniciativa Boldea, apoya a los jóvenes, especialmente a las niñas, en el fortalecimiento de sus habilidades socioemocionales, el pensamiento crítico y el diseño consciente, recordándoles que la tecnología debe ser una herramienta para construir comunidad, no un obstáculo para la conexión.

Betty, por su parte, diseña talleres que combinan la alfabetización digital, el pensamiento crítico y el bienestar general como parte de la educación para la sostenibilidad. Para ella, la verdadera equidad digital no consiste en distribuir dispositivos, sino en garantizar que todo el mundo comprenda cómo la tecnología digital afecta a las decisiones, los comportamientos y las percepciones. Solo con esta conciencia se puede utilizar la tecnología de forma justa, equilibrada y orientada al bien común.

¿Qué tipo de alianzas o colaboraciones serían clave para promover políticas y prácticas más saludables en el entorno digital?

Tanto Betty como Mariana coinciden en que ningún actor puede hacerlo solo. La creación de un entorno digital saludable requiere la colaboración entre escuelas, familias, empresas tecnológicas éticas, responsables políticos, organizaciones comunitarias y especialistas en salud mental. Pero, sobre todo, requiere que las infancias, adolescencias y juventudes estén en el centro del diseño de las tecnologías que utilizarán a lo largo de sus vidas. Mariana lo resume muy bien: no se trata de «consultarles» por el simple hecho de hacerlo, sino de integrarlos verdaderamente en la conversación a través de espacios seguros para la experimentación en los que puedan influir en el desarrollo y la gobernanza de nuevas herramientas, incluidas las basadas en la inteligencia artificial.

Desde una perspectiva educativa, Betty reconoce que ya existen metodologías que pueden amplificar este enfoque: los métodos de enseñanza centrados en el alumno. El aprendizaje basado en proyectos y las prácticas colaborativas pueden trasladarse al ámbito digital para crear entornos más transparentes, humanos y sostenibles. Si las escuelas se asociaran con empresas tecnológicas responsables, sería posible imaginar plataformas diseñadas para proteger la salud mental y fomentar la creatividad, en lugar de limitarse a maximizar el tiempo de pantalla. Esto no solo es deseable desde el punto de vista ético, sino también desde una perspectiva económica que reconoce que un entorno digital saludable promueve la confianza, la estabilidad y la innovación a largo plazo.

La conversación entre Betty y Mariana nos recuerda que la educación digital consiste en acompañar a las personas, niños, jóvenes y adultos, para que comprendan su propia relación con la tecnología, protejan su bienestar, reconozcan su capacidad de acción y construyan comunidad en espacios que a veces parecen diseñados para fragmentarla. En este sentido, la educación digital es un compromiso con la sostenibilidad humana: una invitación a habitar el mundo digital sin dejar de ser profundamente humanos.

¡Participa en las actividades de la Comunidad!

  • Escucha el podcast completo en inglés de Mariana y Betty.

  • Inscríbete en el taller piloto en línea de Betty, «Más allá de las herramientas: educación digital crítica para futuras personas docentes en la era del aprendizaje electrónico» (en inglés Beyond Tools: Critical Digital Education for Future Teachers in the Age of e). La segunda sesión se impartirá en inglés y está dirigida a personas docentes o estudiantes de magisterio interesados en la alfabetización digital y la seguridad en línea. Este programa piloto es un excelente punto de partida para desarrollar hábitos tecnológicos más saludables y conscientes en el aula.

  • Obtén más información sobre el proyecto Youth4OurDataFuture de Mariana y lea la metodología de participación juvenil, que se utilizó para consultar a jóvenes de más de 40 países sobre EdTech y FinTech. Puede ponerse en contacto con la iniciativa Boldea de Mariana para obtener más información sobre su programa de alfabetización socioemocional «Click» para la era digital y otros espacios comunitarios que fomentan la confianza aquí.

Betty (Hung-Chun) Liu es una profesional dinámica especializada en sostenibilidad, innovación y educación, con una sólida formación académica en biología marina y acuicultura. Mi experiencia se extiende al desarrollo de planes de estudio centrados en la sostenibilidad, el diseño de programas de formación de gran impacto y la integración de la investigación en soluciones prácticas y listas para el mercado. Con una amplia experiencia en colaboración internacional, participación de las partes interesadas y creación de contenidos educativos bilingües, destaco en tender puentes entre el mundo académico, la industria y las iniciativas comunitarias. Mi experiencia empresarial refuerza aún más mi capacidad para traducir el conocimiento en oportunidades de negocio, fomentando la innovación en la intersección entre la educación, la sostenibilidad y el desarrollo económico.

Mariana Rozo Paz es directora de Políticas, Investigación y Gestión de Proyectos en Datasphere Initiative, donde coordina el Foro Global Sandboxes y el programa Youth4Data. Cuenta con una amplia experiencia en diseño y gestión de proyectos, participación de partes interesadas e investigación de políticas sobre temas que van desde la inteligencia artificial y la gobernanza de datos hasta la inclusión digital y los derechos humanos. Tiene más de 10 años de experiencia en participación y experiencias juveniles. Además de su función en Datasphere Initiative, Mariana imparte clases en la Universidad de los Andes en Colombia, donde enseña cursos sobre tecnologías emergentes, inteligencia artificial e infraestructura pública digital, y es cofundadora y directora ejecutiva de Boldea, una iniciativa que dota a las niñas y los jóvenes de habilidades digitales y para la vida esenciales para desenvolverse en nuestro mundo cambiante y complejo. Mariana tiene un doctorado en Derecho (J.D.) y una licenciatura en Políticas Públicas, ambos con distinción summa cum laude por la Universidad de los Andes. Habla español e inglés, francés intermedio y portugués básico, y es miembro del World Economic Forum Global Shaper en Bogotá.

La Comunidad Jaaklac formaliza acciones colectivas pasadas y nuevas para cerrar las brechas de conocimiento y las desigualdades sociales en el mundo. Algunas de las preguntas que buscamos responder giran en torno a: ¿Cuáles son las deficiencias y los avances en la educación con y sobre las tecnologías digitales? ¿Qué tipo de educación promueve la comprensión de las implicaciones sociales, políticas, económicas y medioambientales de las tecnologías digitales? ¿Qué acciones colectivas facilitan nuestro conocimiento sobre las democracias y la justicia social en la era digital?